Paradis Latin Cabaret
Historia
Los principios de un lugar mítico
1802: Napoleón Bonaparte, entonces Primer Cónsul de Francia, decide hasta construir un teatro calle del Fossés-Saint-Victor, al lugar dónde se elaboraba, un siglo antes, uno imponiendo pared de fortificaciones conocida bajo el nombre de “recinto de Philippe Auguste”. Se bautiza Teatro en primer lugar Latino y se celebra su inauguración en 1803.
Conocerá bonitas horas de gloria bajo el Imperio y la Restauración pero es solamente después de 1830 qu ‘ él se volverá uno de los altos lugares de la vida parisina.
El Teatro Latino no es de estos cafés-concierto (CIF’ concs según la expresión de tiempo) de la orilla derecha del Sena “dónde se empuja la cancioncilla”. No, es un establecimiento al método, frecuentado por una clientela heteróclita, y dónde se codean con artistas de todos los bordes, burgués, intelectuales, estudiantes, obreros, comerciantes y aristócratas segustándo se encanailler.
La atmósfera es la la Comedia humana de Honrado de Balzac, aquélla incluso que se alimenta con toda una fauna literaria, política, poética. Todos se reúnen allí y pueblan la gran sala del sótano, que llamaron por unanimidad “el abrevadero literario”. Se se encuentra a Balzac, por supuesto, y también Alejandro Dumas padre y hijo, y más tarde Prosper Mérimée…
1870: la guerra francoPrusiana estalla. Las tropas de Bismarck asedian París.
Un incendio destruye el Teatro Latino. Sus ruinas calcinadas darán prueba durante diecisiete años de las desdichas de la nación.
1887: París reviste sus más bonitos atours para preparar la Exposición Universal de 1889. ¡No hay que pues dejar estas ruinas a cinco ciento metros de Notre-Dame!
Y así, como Phoenix, nuestro teatro va a reaparecer de sus cenizas.
¡Para ello, se recurre en adelante famoso… al Gustave Eiffel! El arquitecto ya se lanzó en la construcción de su famosa vuelta. Entonces de 55 años, se toma de pasión para el lugar y su historia, descubre la calidad de las fundaciones y decide basarse en ellas para concebir un edificio al elegante refuerzo metálico.
Domingo 20 de enero de 1889: se inaugura la sala, recientemente rebautizada. El Paradis Latin nació…
… y el éxito es inmediato: se indican completo todas las noches. Cantidad de espectaculos y balletes se crea, es un triunfo.
Pero la verdadera consagración del Paraíso Latino llega con la entrada en escena de Yvette Guilbert, uno de las más famosas cantantes del tiempo. La gran “recitadora” del Molino – Rojo – que se inaugurará en el otoño 1889 – y del Sofá Japonés se produce en adelante en este nuevo teatro al método.
Para la pequeña historia, la tropa del Paradis Latin jugará durante varias semanas, en segunda parte de tarde – pudor obliga – la adaptación de un cuento libertino de Machiavel, el Mandragore…
A principios siglo XX del siglo, el nuevo barrio de la París conectada y nocturna, es en adelante Montmartre. La orilla izquierda se hizo robar la estrella por el otero y sus alturas. El Paraíso Latino va a sufrir duraderamente: ¡el Bonito Tiempo no lo es para todo el mundo!
Las dificultades financieras son inevitables, y se obliga el cabaret a cerrar sus puertas en sucesivas ocasiones… hasta el rescate definitivo del lugar por un fabricante de loza-vidriero, Charles Leune. Habrá un horno y un taller de taponado.
1930: el último ocupante en fecha, un industrial especializado en el acondicionamiento de productos farmacéuticos, pone, para mucho tiempo, la clave bajo la puerta.
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